
Son muchas y diversas las realidades que nos encontramos en los distintos centros educativos españoles, incluso fácilmente detectables en distintos barrios de una misma localidad. Entre los factores que inciden en esta diversidad está una amplia amalgama de situaciones familiares que determinan sus modelos de movilidad en los trayectos casa-colegio-casa, existiendo familias que se desplazan solo a pie, en vehículos (en su más amplia concepción), en transporte urbano o escolar, o combinando alguna de estas fórmulas, y todo ello determinado por variables como la distancia a la que se vive del centro educativo, la conciencia sobre movilidad sostenible, el fomento de la autonomía infantil, o las características del camino escolar que pueda percibirse como más o menos peligroso.
Por otro lado, a estas circunstancias le tenemos que sumar el componente teórico educativo curricular que desarrolla la LOMLOE en su art. 110.3, en el art. 7 apartado n) y art. 6.7 del Real Decreto 157/2022 de 1 de marzo y en distintas Competencias (CPSAA y CC) *1, recogiendo en su conjunto que es necesario trabajar en el desarrollo integral de la persona, siendo uno de los pilares los hábitos de una movilidad activa, segura, autónoma y sostenible.
Esta defensa teórica en la Educación Primaria de un modelo de movilidad activo y que por tanto es saludable y sostenible, nos lleva a desplazamientos a pie, en bicicleta o en patinete. Por otro lado tiene que ser un modelo seguro, donde la educación vial tiene un papel relevante. Y por último y como más trascendente en su repercusión en el desarrollo integral de la persona, nos encontramos la movilidad autónoma, donde los menores (acorde a su desarrollo madurativo) deben estar preparados para desplazarse en el trayecto casa-colegio-casa o coche-colegio-coche, sin acompañamiento de adultos sino con sus iguales.
Esta autonomía infantil que se persigue, en ocasiones está contrapuesta con directrices de algunos equipos directivos de centros escolares que no permiten que los menores de edad salgan del centro cuando termina el horario lectivo sin acompañamiento de la persona mayor de edad autorizada, en previsión a posibles responsabilidades civiles, aunque las familias tengan la certeza de que sus hijos e hijas están capacitados para ello.
Con el objetivo de dar cobertura a las familias que optan por fomentar la autonomía personal como forma de favorecer el desarrollo integral de la persona, e igualmente en muchas ocasiones aportar a la conciliación familiar, se ha diseñado un modelo de autorización que permita que menores de edad salgan del centro escolar al final del horario lectivo de forma autónoma y que exima de posibles responsabilidades civiles a los centros educativos.








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