El Defensor del Menor

El Defensor del Menor de Andalucía es una institución creada por el Parlamento de Andalucía y tiene como misión la defensa y promoción de los derechos y libertades de las personas menores de edad. Sus actuaciones son totalmente gratuitas y no requieren de ningún formalismo especial.

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Es necesario que para este curso mejore la comunicación entre el centro educativo y la familia de un niño con necesidades educativas especiales

Resolución del Defensor del Pueblo Andaluz formulada en la queja 15/1133 dirigida a Consejería de Educación, Delegación Territorial de Educación de Sevilla

ANTECEDENTES

Se dirigió a esta Institución la madre de un menor, alumno con necesidades específicas de apoyo escolarizado en un colegio de la provincia de Sevilla, señalando que desde que su hijo comenzó el proceso de escolarización se han venido produciendo diversas vicisitudes que han perjudicado el desarrollo académico y emocional de aquel. En este sentido, se lamentaba de la escasa información que el centro escolar proporciona a la familia sobre la evolución del menor. También ponía en cuestión que las circunstancias más relevantes acontecidas durante el periodo de tiempo que el alumno pasa en el colegio no hayan quedado reflejadas en la correspondiente agenda, al ser éste un instrumento esencial de comunicación entre el ámbito escolar y el familiar.

Añadía la reclamante que en reiteradas ocasiones el menor ha llegado a casa triste, sin querer comentar ningún asunto relacionado con el colegio. En una de estas ocasiones, al parecer, pudo ser objeto de maltrato por otros compañeros, sin que tal circunstancias fuera advertida por los responsables del centro.

Tras la admisión a trámite de la queja, recibimos de la Delegación Territorial de Educación en Sevilla un informe en el que se viene a poner de manifiesto que el alumno ha asistido a clase durante el primer trimestre con normalidad, asistiendo a sus clases de pedagogía terapéutica (PT) y audición y lenguaje (AL). A partir de las vacaciones de Navidad, el niño deja de acudir al centro, la tutoría informa a la dirección de tal extremo y desde ésta a los servicios sociales del Ayuntamiento, comunicándole la madre que el niño está enfermo. Pasados unos días el alumno sigue sin incorporarse a sus clases y la dirección se pone en contacto nuevamente con los servicios sociales informando que el alumno no requiere ir a clase porque al parecer ha tenido algún tipo de problema.

Continúa el informe señalando que el colegio citó a la madre y se celebró una reunión con el equipo directivo y la tutora del alumno, junto a la persona representante de los servicios sociales municipales. En dicho acto la madre se queja de la falta de comunicación sobre su hijo por parte del centro, porque la tutora no le escribe nada en la agenda escolar para explicarle como va en clase. La tutora le informa que no tiene costumbre de escribir en la agenda a no ser por un motivo grave, y ella veía al niño normal. Por su parte, el director del centro le comunica que para la información de la evolución del proceso de aprendizaje del alumnado, y en especial el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, no se utiliza la agenda escolar sino las tutorías a las que tiene derecho, e incluso en su caso, el director y el jefe de estudio están a su disposición cualquier día y a cualquier hora dada la problemática del niño.

Sobre la posibilidad de que el niño haya sufrido algún tipo de maltrato por sus compañeros, el informe pone de relieve que el director le solicitó a la madre que concretara lo que ella creía que ha sucedido, pero que ésta no dio explicación exacta de lo que era.

Concluye el informe señalando que el alumno estaba asistiendo a clase con regularidad y era atendido por la maestra de pedagogía terapéutica durante cuatro períodos semanales al inicio del curso, posteriormente se le aumentaron a cinco y actualmente se le ha aumentado uno más para poder ayudarle en inglés. En cuanto a las clases de audición y lenguaje, tiene tres períodos semanales, teniendo en cuenta que la profesora de esta materia es compartida con otros dos centros. Esto significa que es el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo que mayor número de horas recibe de atención especializada.

A la vista de lo aportado en el informe de la Administración educativa dimos traslado de su contenido a la reclamante con el objetivo de que nos presentara las consideraciones y alegaciones que creyera convenientes al mismo, a fin de poder adoptar una resolución definitiva sobre el asunto que nos ocupa.

En respuesta a esta solicitud recibimos una carta de la interesada en la que muestra su disconformidad con algunas de las argumentaciones contenidas en el informe de referencia.

CONSIDERACIONES

1.- Respecto a los medios de comunicación entre la familia y el centro escolar.

La colaboración entre las familias y los centros escolares se presenta como un factor necesario con efectos altamente positivos no sólo para el alumnado sino también para padres y madres, profesorado, colegio y, en general, para toda la comunidad educativa. Son muchas las voces que proclaman que la participación de padres y madres en la vida escolar tiene significativas repercusiones en el rendimiento del alumnado del mismo modo que mejora las relaciones paterno-filiales y las actitudes de los progenitores hacia el hecho educativo.

Desde esta perspectiva, entre la escuela y las familias debe existir una estrecha comunicación para lograr una visión globalizada y completa del alumnado. Para que el profesorado pueda educar no tiene más remedio que contar con los padres y colaborar con ellos. Es necesario que los dos ambientes -familiar y escolar- guarden una estrecha coordinación ya que manteniendo una buena relación con la familia, existe mayor confianza entre padres y profesorado, se comunican inquietudes, la evolución del alumnado, y permite al personal docente conocer al alumnado y ayudarle.

Esta colaboración se presenta aún más necesaria en el caso del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo a los que en muchas ocasiones el centro escolar debe proporcionar una atención que va más allá de la estricta y puramente educativa. Nos referimos al desarrollo de habilidades sociales de autonomía en las que se enseña al alumnado actividades y estrategias para aprender a ser más independiente e intentar en la medida de las posibilidades de cada individuo a valerse por sí mismo. Paralelamente padres y madres conocen más que nadie a sus hijos, son testigos de sus necesidades, sus dificultades y de sus éxitos. Por esta razón adquieren un protagonismo fundamental como transmisores de toda esta información a los profesionales del ámbito educativo que día a día atienden al alumnado.

De este modo, los esfuerzos de los profesionales en el proceso evolutivo de muchos de estos alumnos y alumnas con necesidades específicas de apoyo educativo deben tener una continuidad en el ámbito familiar y, viceversa. De ahí que la colaboración a la que aludíamos se haga más patente y necesaria en el caso de estos niños y niñas.

Muchos son los instrumentos que permiten la comunicación a la que aludimos entre el centro escolar y la familia (tutorías, teléfono, agenda escolar, notas informativas, circulares, agenda escolar, etc). De todos ellos quizás las tutorías son las más utilizadas comúnmente. Sin embargo esta técnica no debe ser excluyente o incompatible con el uso del resto.

Así, volviendo al asunto que nos ocupa, se insiste en el informe de la Delegación Territorial que no suele ser práctica en el centro utilizar la herramienta de la agenda escolar sino las tutorías a las que se tiene derecho, añadiendo que, incluso, el director y el jefe de estudios están a disposición cualquier día y a cualquier hora de la problemática del niño. Pues bien, de todos es conocido que aunque las tutorías es un excelente instrumento de transmisión de información y de vehículo de conexión entre el ámbito escolar y familiar, donde se pueden poner en común los problemas o cómo abordarlos, es lo cierto que, por razones obvias, su periodicidad no suele ser diaria, sino, en el mejor de los casos, semanal o quincenal.

Pero la relación entre la familia y el centro escolar, especialmente teniendo en cuenta los problemas de comunicación del niño, debe ser más intensa, constante y fluida. Y así, no en vano, el informe psicopedagógico del alumno elaborado por el equipo de orientación educativa recoge expresamente en el apartado dedicado a orientaciones a la familia que «los padres, el tutor y el maestro de PT deben estar informados tanto de lo que acontece en casa como en el colegio. Para ello, se aconseja tener un cuaderno de ida y vuelta, en el que se anote lo que ocurre en casa y en el colegio. De esta forma facilita la comunicación entre estos dos contextos»

Por consiguiente, con independencia de las bondades que conlleva la agenda escolar frente a las tutorías por lo que se refiere al contacto diario entre la familia y el centro, en el presente caso no se trata solo de atender a una petición expresa de la madre del alumno, que durante mucho tiempo ha venido reclamando el uso de esta técnica -petición que no ha sido atendida so pretexto de una falta de costumbre de la tutora-, de lo que se trata es de cumplir una recomendación recogida expresamente en el informe psicopedagógico del alumno, un documento que, por otra parte, debe constar junto a su expediente personal y ser conocido por el profesorado.

2.- Sobre la presunta situación de acoso padecida por el alumno en el centro escolar.

El acoso escolar es una realidad que viven muchos alumnos y que tiene repercusiones negativas en su bienestar, su desarrollo y en el ejercicio de sus derechos.

En el caso del alumnado con discapacidad son muchos los estudios e investigaciones que demuestran que estos niños y niñas tienen un doble riesgo de sufrir acoso al ser más susceptibles de estar expuestos de manera sostenida a acciones negativas por uno o más de sus compañeros, como son la intimidación o el maltrato físico y psicológico. También estas fuentes de investigación apuntan a que, en muchos casos, se trata de minimizar o ignorar este tipo de acoso, a pesar de que sus efectos son devastadores para la vida de la víctima, tales como el abandono escolar, déficit en las habilidades sociales y en la atención, ansiedad, depresión, trauma psicológico y físico, o incluso puede llegar al suicidio, como ha ocurrido lamentablemente en alguna ocasión.

Por otro lado, uno de los hándicaps a los que se enfrentan los profesionales de la educación es detectar aquellas acciones que pueden indicar la existencia de este tipo de maltrato entre iguales. Una dificultad que se agrava cuando la víctima tiene problemas de comunicación. Es por ello que el alumnado con discapacidad debe recibir apoyos especializados para poder establecer esquemas de prevención y, sobre todo, de atención inmediata ante la menor sospecha de que pudiera estar siendo víctima de una situación de acoso en el centro escolar.

Sin embargo, en el asunto que motiva la queja, y a tenor de los datos disponibles, hemos de reprochar la actuación del centro escolar tras la denuncia de la reclamante. Recordemos que después de las vacaciones de navidad la madre comunicó a la tutora que había observado un cambio radical en el estado de ánimo del menor, ya que éste se encontraba triste, decaído y expresaba su negativa a acudir al colegio. Y al desconocer el origen y las causas de esta situación es por lo que expresamente solicitó la reclamante a los responsables del centro docente que observaran al alumno.

Pues bien, a pesar de esta información que induce claramente a pensar que existe un problema de acoso o convivencia, o al menos indicios que el mismo se podría estar produciendo, los responsables del colegio se limitan a preguntar a la madre que concrete lo que ella cree que ha sucedido, pero ésta “no da explicación exacta de lo que es”, según queda reflejado en el informe de la Delegación Territorial. No consta, por tanto, ningún dato más sobre las acciones o actuaciones que se hubieran realizado por el colegio para comprobar qué es lo que realmente le estaba ocurriendo al alumno para que sintiera ese rechazo a acudir al colegio y qué era lo que le estaba ocasionando esa tristeza y decaimiento.

Tuvo que ser el propio menor, según confirma la reclamante, quien en su lenguaje y con gestos, comentó que era objeto de insultos y agresiones por niños mayores que él.

Así las cosas, las manifestaciones de la madre motivaban, a juicio de esta Defensoría, la inmediata intervención del centro escolar para comprobar si se estaba produciendo un caso de acoso escolar o, en su caso, agresiones esporádicas que no suponían inferioridad del hijo de la reclamante. Tras la oportuna investigación, si hubiese quedado acreditado que nos encontrábamos ante un caso de acoso escolar por presentar la situación las características de este fenómeno (intencionalidad, repetición, desequilibrio de poder, indefensión y personalización, componente colectivo o grupal, y observadores pasivos) las personas responsables del colegio debieron aplicar el Protocolo aprobado por la Orden de 20 de junio de 2011 dela Consejería de Educación. Por el contrario, si los hechos no hubieran podido catalogarse como acoso se debería haber aplicado las correspondientes medidas educativas establecidas en el plan de convivencia del centro y, en todo caso, de acuerdo con lo especificado en los Decretos 327/2010 y 328/2010, ambos de 13 de julio, por los que se aprueban los Reglamentos Orgánicos de los institutos de educación secundaria, y de las escuelas infantiles de segundo ciclo, los colegios de educación primaria, los colegios de educación infantil y primaria y los centros públicos específicos de educación especial.

RESOLUCIÓN

RECOMENDACIÓN 1 Que se dicten las instrucciones oportunas a la dirección del colegio a fin de que para el próximo curso escolar se elabore un instrumento de comunicación diario, a modo de agenda escolar, entre la familia y el centro donde se recoja toda la información de interés para ambos contextos que afecte al alumno en cumplimiento de las recomendaciones del informe psicopedagógico de éste elaborado por el equipo de orientación educativa.

RECOMENDACIÓN 2 Que se dicten las instrucciones oportunas a la dirección del colegio señalado con el objetivo de que para el próximo curso escolar se establezca una especial vigilancia y control al citado alumno, estableciendo medidas específicas de prevención de situaciones de acoso así como de atención inmediata ante la menor sospecha de que pudiera estar siendo víctima de una situación de acoso en el centro escolar.

Ver asunto solucionado o en vías de solución

Jesús Maeztu Gregorio de Tejada Defensor del Pueblo Andaluz

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